Talento y experiencia Lo que sucede cuando las virtudes se suman y la energía sobra

Jose A. Iglesias jiglesias@elnuevoherald.com

Laura González-Estéfani, fundadora y directora ejecutiva de TheVentureCity, ha invertido en 100 startups de tecnología en todo el mundo.

Laura González-Estéfani es de esas personas que pregunta dónde está el abismo y elige caminar por el borde del peligro.

“No soy ingeniera, soy tremendamente ingeniosa”, confiesa la emprendedora española, fundadora y directora ejecutiva The VentureCity, un fondo de inversión en tecnología establecido en Miami, que tiene siete compañías en esta ciudad y desde el 2017 ha invertido en 100 empresas a nivel mundial.

El mundo de Laura hoy es su compañía, olfatear donde está la próxima innovación y el talento, para poner allí el dinero y multiplicarlo al mismo tiempo que crece ese emprendimiento que viene a resolver un problema, a suplir una necesidad, ya sea en el campo de las finanzas, de la salud, de las redes de energía eléctrica o del blockchain, la tecnología permite que la criptomoneda exista.

“Invertimos en compañías de tecnología en etapa temprana”, especifica Laura, que hace cinco años vio que Miami tenía todos los ingredientes para convertirse en un epicentro tecnológico mundial, como Shanghai, y se preguntó qué hacía ella en Silicon Valley.

“A veces uno hace apuestas que funcionan y otras que no, pero a mí me funcionó de maravilla”, reconoce la empresaria, que una de las compañías en las que invirtió, Returnly, se vendió por $300 millones el año pasado.

Pero antes de Miami, “una ciudad cameolónica, con un gran talento creativo y una capacidad de absorción extraordinaria” –como la describe–, estuvieron Madrid y California.

“Soy irremediablemente española, nacida en 1976 en Madrid. Respiro mi querido país por las cuatro esquinas”, comenta, y no tiene que jurarlo porque se le nota en la energía que trasmite.

Después de un rato hablando con ella, a uno se le olvida el dolor de espalda, que son las 4 de la tarde de un jueves y que, aunque está cerca, el fin de semana aún no llega.

“He sido siempre muy sincera, muy directa y muy valiente. La gente lo llamaría ambición, pero tiene una connotación tan complicada que prefiero describir mi carácter con varias palabras”, dice.

Como empresaria, uno de sus mayores triunfos es el equipo que ha logrado reunir, que describe como algo fuera de lo normal, porque todos han construido compañías, las han vendido, han levantado capital y quieren invertir en la próxima generación.

“Siempre me he rodeado de gente muy valiente. No se pueden dejar pasar las oportunidades, porque hay quien no las tiene”, apunta con firmeza.

La semilla de una emprendedora

Pero antes de ser una voz experta que uno toma en cuenta para saber qué necesita Miami para seguir creciendo como centro tecnológico, o de que uno aguce el oído cuando ella señala que “la siguiente revolución será en el mundo de la energía porque la infraestructura eléctrica no ha cambiado en los últimos 100 años”, surge la pregunta de cómo era Laura antes de tener tanta experiencia empresarial.

“Estudié Comunicación Audiovisual. Quería ser actriz, pero mi padre no me dejó. Me dijo que era demasiado dramática, que no me hacía falta ir a una escuela de drama”, cuenta González-Estéfani, que ha sido pionera en muchos aspectos.

 

A los 21 años, recién graduada de la universidad, decidió seguir los pasos de su padre, que era emprendedor, y se metió “en ese mundo loco de la internet”.

“Nadie sabe más que yo de la internet porque nadie sabe nada”, se dijo entonces Laura, que creó un portal turístico sobre playas.

La idea era que el viajero eligiera primero la playa que más le gustaba, y después en el portal le conseguían un hotel. Junto con sus socios se dedicaron a recorrer las playas y a grabar videos, crearon un contenido visual extraordinario, solo que vino la burbuja de los punto.com. Se cayeron los sitios y nadie quiso invertir en un negocio que parecía destinado a desaparecer.

Sabiduría para

los negocios

Su primer emprendimiento fracasó, pero la carrera de Laura tomó entonces un camino que la llevó a estar en primera línea en muchas compañías que se convertirían en gigantes tecnológicos.

Fue uno de los primeros empleados de eBay en Europa y uno de los primeros empleados de Facebook a nivel mundial. Lanzó la red social en España y en varios países europeos y luego se trasladó a Silicon Valley para desarrollar Facebook en Latinoamérica.

De ese camino obtuvo unas cuantas lecciones de sabiduría sobre los negocios. Se fue volviendo “perro viejo”, como ella dice.

“Aprendí a ser más consciente, a tomar decisiones basadas en datos en vez de solo en intuición”, dice, reflexionado.

También aprendió que la diversidad de pensamiento es clave para montar un negocio global, una ganancia derivada de Silicon Valley, donde su equipo era de todas partes del mundo.

El equipo de TheVentureCity está compuesto por más de 40 personas, y la mitad son mujeres. Se ubican en Madrid, Miami, San Francisco y Sao Paulo, desde donde planean extenderse por Latinoamérica.

También el 40 por ciento del emprendimiento tecnológico por el que apuesta TheVentureCity es creado por mujeres.

¿Por qué has decidido invertir en empresas de mujeres?

“No les he dado el capital porque son mujeres, sino porque son auténticas y fantásticas. No veo en ellas nada diferente de lo que veo en un hombre. Son unos genios totales, unas cracks”, reconoce.

Qué necesita Miami

para avanzar más

en tecnología

Poco a poco vamos llegando a la pregunta que en cinco años de éxitos en esta ciudad González-Estéfani puede responder.

“Hace falta más capital privado para invertir en Miami”, señala, indicando que muchos de los emprendedores que están viniendo a la ciudad levantan el capital fuera de ella.

Las firmas financieras en el centro de Miami aumentaron de 82 a 111 del 2018 al 2020 y el total de activos que manejan asciende a $152,400 millones, indica un estudio comisionado por Downtown Development Authority.

Y si bien la inversión en capital de riesgo en empresas emergentes del Miami metropolitano ha aumentado, sigue siendo necesario un “fondo de fondos” porque hay muchos emprendedores, pero no suficiente capital para ayudarlos a todos, reconoce González-Estéfani.

“A Miami le hacen falta más historias de éxito”, dice. “Los ecosistemas de tecnología comienzan con los emprendedores, que encuentran inversionistas, luego venden sus compañías, todos ganan mucha plata y los emprendedores terminan invirtiendo de nuevo”.

Como empresaria de éxito, Laura ha sido elegida por colegas de la industria para la beca Henry Crown del Instituto Aspen, nombrada en honor a un industrial y filántropo de Chicago.

Este fellowship tiene el objetivo de preparar a líderes empresariales exitosos que están impulsando un cambio positivo dentro de sus comunidades y en la sociedad, y les brinda herramientas para abordar algunos de los problemas más difíciles del mundo .

“Me sentí muy honrada, con una enorme gratitud, porque yo soy la inmigrante en este país, y la gente con la que voy a trabajar y aprender es espectacular”, dice.

Durante dos años, González-Estéfani compartirá clases, reuniones y encuentros con líderes de empresas como TikTok y Duolingo. De Miami fueron elegidos también la empresaria venezolana Adriana Cisneros, directora ejecutiva del Grupo Cisneros, y el empresario e inversionista boliviano Marcelo Claure, exdirector ejecutivo de SoftBank Group International.

¿ Y no se te sube el éxito a la cabeza?

“A mí no me sube el éxito a la cabeza, lo que me gusta es elevar al éxito a las persona que tengo alrededor mío”, concluye González-Estéfani.

Si conoce a una persona cuya historia de superación personal y profesional pudiera ser reflejada en esta serie de perfiles de el Nuevo Herald, se puede comunicar a smoreno@elnuevoherald.com o gguerra@miamiherald.com.

Sarah Moreno: 305-376-2217, @SarahMorenoENH